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Sanidad privada en el contexto de la sanidad española
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30-09-2004
Hay tres grandes ámbitos diferenciados en el ámbito privado de la sanidad: el sector asegurador, el sector proveedor de servicios y el sector de productos farmacéuticos y suministros médicos. Los tres sectores están sujetos a tendencias específicas en función de su entorno de mercado. Por consiguiente no podemos hablar de tendencias genéricas en la sanidad privada, debemos precisar más. El gasto sanitario privado en España supuso un 19,7% del gasto sanitario total de 1998, esto significa que cada ciudadano gastó unos 298 euros. La sanidad privada representa el 1,5% del PIB y el gasto per cápita es inferior en un 15% a la media de la Unión Europea.
Las familias dedican entorno al 3% de sus gastos totales a la sanidad privada. Este gasto se concentra fundamentalmente en medicamentos y prótesis (46,8 %). El resto se reparte entre primas de seguro (18,7 %), dentista (18,4) y servicios médicos y hospitalarios (16,1). Este reparto ha ido variando relativamente en el tiempo, pero muestra unas constantes. El gasto sanitario privado de las familias se concentra fundamentalmente en los copagos y en aquellos aspectos que complementan el Sistema Nacional de Salud.
Por otra parte la sanidad privada también forma parte del Sistema Nacional de Salud en dos vertientes: por parte de las compañías aseguradoras que participan en las Mutualidades de Funcionarios y por parte de los hospitales concertados. Esta realidad de involucración del sector privado en el Sistema Nacional de Salud es a menudo compleja de conocer con profundidad y conviene disponer de mejores datos en el futuro. Hay un hecho fundamental, cuando a los ciudadanos se les ofrece capacidad de elección ante las mismas prestaciones, como es en el caso de las Mutualidades de Funcionarios, el 87% escoge una aseguradora privada. Este hecho obliga a una reflexión sobre la capacidad que ha tenido el esquema MUFACE para poder conseguir que en el marco de la financiación pública y cobertura universal pudiera ofrecerse capacidad de elección a un coste inferior.
Finalmente, no podemos pensar en el futuro de la sanidad privada española sin tener en cuenta el cambio tecnológico crítico en el que nos encontramos. Tanto en el ámbito de la biotecnología y farmacia, como en el de las tecnologías de la información, el sector sanitario va a emprender una profunda transformación. El papel del sector privado como dinamizador y difusor de estas innovaciones es clave, pero también es cierto que requiere un nivel de inversión que hace falta financiar adecuadamente. Así pues el sector requiere de una definición de un marco de actuación en el sistema de salud que le permita establecer las pautas estratégicas para que se beneficie de ello el conjunto de la sociedad. Mientras tanto y sin esta definición necesaria, nos encontramos en un compás de espera.
Dr. Josep Santacreu, Consejero Delegado de DKV Seguros www.dkvseguros.com |